Después de cazar o disparar al aire libre cuando hace frío, es natural que un arma de fuego acumule humedad al calentarse. Limpiar cualquier condensación y mantener el arma en un lugar seco también garantiza que se mantenga en buen estado. Un arma de fuego bien mantenida es más segura y fiable, y te da la tranquilidad de que funcionará sin problemas.