Cuando se trata de la seguridad de las armas de fuego, la práctica es algo más que disparar cartuchos, se trata de preparación y rutina. Cuanto más familiarizado estés con la inspección y el montaje de tu arma de fuego, más suave y seguro será su manejo. Desde desembalarla con seguridad y comprobar que está vacía, hasta manejar con confianza todos los mandos, la práctica constante genera confianza y convierte la seguridad en algo natural.